Historia

Historia de la Unión Bibliográfica Taurina

En los primeros años de la década de los cincuenta, se reunía una tertulia mañanera en un café (quiero recordar su nombre “Los Italianos”),situado en la acera derecha de la calle de Alcalá, a la salida de la plaza de Cibeles y a continuación del edificio de Correos, a la que asistían distinguidos aficionados a la fiesta taurina. Tenía la peculiaridad de que, la mayor parte de ellos, reunían la condición de bibliófilos de libros dedicados a los diversos aspectos de esta materia, siendo la excepció de la regla indicada el afamado crítrico y escritor Don Ventura, que afirmaba que los aficionados a los toros no se interesaban por esa clase de libros porque, sencillamente, no tenían biblioteca.

A pesar de esa cualificada opinión, su común característica de amantes de los opúsculos taurinos les indujo a la creación de una entidad cuya finalidad fuese la publicación de libros de toros interesantes, que estuvieran agotados, fuesen de difícil adquisición o se hallaran nonatos, por no encontrar empresa editorial que les diera vida. Tras los primeros pasos encaminados a realizar el proyecto, el día 11 de mayo de l.954, tiene lugar el nacimiento de la Unión de Bibliófilos Taurinos, como asociación legalmente constituída. Fue su primera junta directiva la formada por los señores D. José María Gutiérrez Ballesteros “Conde de Colombí”, su primer Presidente; D. Ricardo García López “K‑Hi to”, Vice‑presidente; D. Celestino Espinosa “R. Capdevila”, Secretario; D. Vicente Molina Arnás, Vice‑secretario; Tesorero, D. Antonio Urquijo;  Contador, D. Fernando Rodríguez de Miñón; y vocales D. Antonio García‑Ramos, D. José Alonso Orduña, D. Julio Madroñal Elorza y D. Diego Ruiz Morales, asistentes todos ellos a la tertulia a la que nos hemos referido.

La primera publicación de la unión fueron los propios “Estatutos” de la Asociación, en los que se estableció, entre otros extremos, que el número de socios sería de 200 como máximo, con lo cual las tiradas de las publicaciones de la misma no podrían exceder de esa cantidad (excepto por motivos legales o ejemplares de autor, por ejemplo) siendo dichos ejemplares numerados y nominados. Las personas que desearan ingresar en la Asociación, habrían de comprometerse a pagar una cuota anual, acordada por la junta directiva, y a adquirir todas las publicaciones que la misma entidad fuese editando cada año. Con ello accederían al derecho de asistencia a las juntas generales y a recibir las obras publicadas por el precio resultante de dividir los gastos originados por la impresión entre el numero de asociados.

Entre los primeros títulos que vieron la luz, y al margen del folleto que contenía los propios Estatutos, citaremos, por su primacía, especial interés, su rareza, o su adquisición, los siguientes: “Romance de la desgraciada muerte de Joseph Delgado (alias Illo)…”;  la “Gacetilla” núm. 1, publicación emblemática de carácter bianual, donde se comenzó una importante labor de rescatar textos olvidados, artículos de gran interés histórico o bibliográfico, o la descripción de volúmenes o bibliotecas de distinguidos bibliófilos, al margen de fijar las directrices de la propia labor editorial de la Unión y de publicar, en sus primeros números, los extractos de las reuniones de su junta directiva; y el folleto de la “Esposición de los festejos públicos con motivo de los casamientos de S. M. la Reina Doña Isabel II y de la Infanta Doña María Luisa”.

Iniciada ya la marcha de la Unión, logró cubrir un importante periodo de 18 años en su primera etapa, en la que es fundamental la aportación de D. Diego Ruiz Morales, que personal y casi exclusivamente dio como resultado la aparición de 14 libros, 34 folletos y 30 números de la “Gacetilla”. Téngase en cuenta que la mayor parte de las asociaciones de bibliófilos que han existido en nuestro territorio nacional, difícilmente llegaron a alcanzar tan prolongada duración y actividad, desapareciendo apenas publicadas, muchas de ellas, las primeras obras fundacionales.

Entre las importantes obras editadas por la U.B.T., en este primer periodo, pueden contarse, como verá el curioso lector en el catálogo que sigue a continuación, obras históricas, de pensamiento, reediciones de raros opúsculos o folletos, tratados de tauromaquia inéditos para la imprenta -tanto de la moderna tauromaquia a pie como de la clásica gineta-, y entre los mismos quizá merecieran ser destacados a mi juicio los siguientes: “Precisos manejos y progresos condonados del arte mas peculiar de la agricultura que es el del toreo”, publicado en nuestra asociación bajo el escueto título de “Arte del toreo”, escrito por don José Daza, y tomado de un manuscrito existente en la biblioteca de Palacio del que informara, en primicia, el bibliotecario de la Real Biblioteca, Conde de las Navas. Sólo llegó a publicarse un primer volumen, ya que el segundo de ellos, previsto pero no realizado, no llegó a publicarse por su escaso contenido taurino y, sobre todo, por no haber logrado un número suficiente de asociados que estuvieran dispuestos a adquirir, por ochocientas pesetas, un ejemplar de la breve tirada de treinta ejemplares que se anunció en la propia “Gacetilla” como mínima.

Otra importante publicación fue la titulada “15 Estampas de toros”, obra pictórica del conocido pintor francés Pharamond Blanchard. Y también lo fueron los tres primeros volúmenes de la colección que denominamos “Ybarra” en honor del conocido impresor madrileño, gloria de las prensas españolas del siglo XVIII. Entre éstos se cuentan “Los viajeros extranjeros y la fiesta de toros” de Auguste Lafront (“Paco Tolosa”); “Las fiestas de toros (Spanish Bull Feast and Bull Fights)”, del conocido viajero decimonónico Ricardo Ford; y “Escritos de toros” del genial pensador y filósofo Miguel de Unamuno. Junto a ellos, los de la colección “Carmena”, esta vez en memoria del gran bibliófilo y primer bibliógrafo taurino madrileño, como el que lleva el número 4, titulado “Tratado de la brida y la gineta”, obra de don  Diego Ramirez de Haro; el número 5, llamado “Teoría del toreo” escrito por don Amós Salvador y Rodrigañez, de indispensable lectura; el número 6 de la colección, “Advertencias para torear”, de don Juan Núñez de Villavicencio; o el número 7, titulado “Jornada madrileña del Príncipe de Gales”. Por último merece citarse la importante edición del libro de Luis Uriarte, “Don Luis” y que tituló como “El toro de lidia español”, que con posterioridad alcanzó nueva edición.

Entre los socios, quizá más distinguidos, de esta primera etapa de la U.B.T., y sin ánimo de desmerecer a cuántos fueron activos participantes de su labor editorial o buscaron con ahínco las obras que íbamos publicando, además de los miembros integrantes de su primera junta directiva, debemos citar a D. Eduardo Sotomayor Criado, cordobés; a D. Antonio Bellón Uriarte, periodista; al Marqués de Almunia; al navarro D. Luis Videgaín, poseedor de una excelente biblioteca y de la mejor hemeroteca que ha existido en el país -adquiridas a su muerte por la propia Biblioteca Nacional-; D. Antonio G. Nizza da Silva, portugués; D. Francisco López Cobos; al albaceteño D. José Aparicio Albiñana; D. Guillermo Perea y Tomás, sevillano; D. José Tormos Calabuig, librero anticuario madrileño, al marqués de la Cadena, aragonés; al bilbaíno Segundo Torres; al ganadero salmantino Sánchez y Sánchez; al mallorquín Guillermo Sureda Molina, periodista y uno de los mejores escritores taurinos y aficionado; al también escritor y editor valenciano, Vicente Giner; o al librero anticuario malagueño Antonio Mateos Ortega (todos ellos ingresados en la U.B.T. en el primer año de su existencia).

Con posterioridad a éstos ingresaron en nuestras filas un enorme y cualificado número de asociados, entre los que mencionaré a la limeña doña Estrella Parodi (primera mujer en la Asociación); D. Francisco Angulo de Michelena, madrileño y excelente aficionado y bibliófilo; Dña. Aurora Lamamié de Clairac; al vizcaíno Lucas de Basterrechea, autor de artículos y algún folleto de la propia Unión; al Dr. D. Cesáreo Sanz Egaña, veterinario y autor de varias interesantes obras sobre el toro; D. Emiliano Uruñuela Echevarría, periodista; al excelente aficionado colmenareño D. Adolfo Bollaín Rozalem, escritor; al ciezano D. Antonio Pérez Gómez, muy distinguido bibliófilo y editor de una serie de colecciones verdaderamente importantes de libros de los siglos XVI y XVII, el de más extensa producción entre los particulares, e incluso oficiales, que con tal actividad se han acercado al tema de la bibliofilia, volúmenes sin ánimo de lucro, en tiradas de apenas 300 ejemplares numerados, y en papeles de calidad y cuidadosa impresión; D. Julian Barbazán, librero anticuario; D. Ventura Bagüés Nasarre, periodista y escritor taurino bajo el pseudónimo de “Don Ventura”; al librero catalán José Porter; al gran escritor francés y excelente bibliófilo Mr. Auguste Lafront (“Paco Tolosa”), conocedor a fondo de la historia del toreo en Francia y España; D. Antonio de la Peña y Polo; el gran bibliófilo mejicano D. Eleuterio Martínez; D. Tomás Murube Urquijo; D. Luis Fernández Salcedo, excelente escritor de tema taurino y destacado Ingeniero Agrónomo; el francés Pierre Dupuy, autor de libros franceses y españoles y director de la revista “Toros”; D. Leopoldo Galiano Teixidó; D. Pedro María Cabezudo Cebrián, buen bibliófilo y gran “bienvenidista”; D. Manuel Amorós Gonzálvez, Notario y buen bibliófilo; D. Rafael Duyos, excelente poeta; Mr. André Senegas, francés; el jerezano D. Salvador Martel e Hidalgo; D. Fernando Berckemeyer y Pazos, distinguido bibliófilo peruano; D. José Guerra Montilla, cordobés; D. José María Gaona Chau, conocido escritor y periodista taurino con el pseudónimo “Tío Caniyitas”; D. Luis Cervera Vera, arquitecto y excelente bibliófilo; D. Julio de Urrutia, notable periodista; D. Florentino Hernández Girbal, escritor; o D. Luis Bardón, librero anticuario madrileño, entre tantos y tantos otros.

Habiendo cesado en su incesante actividad el alma y vida de la Unión de Bibliófilos Taurinos, D. Diego Ruiz Morales, se continuó la marcha de la misma un par de años, en los que se lograron publicar el cuarto volumen de la colección “Ybarra”, obra de D. Luis Fernández Salcedo, titulada “Verdad y mentira de las corridas concurso”; y una serie de folletos facsimilares ya incluídos en la relación reseñada, suspendiéndose temporalmente las actividades de la asociación.

La U.B.T. hispana fue ejemplo seguido por varias asociaciones de su mismo carácter en diferentes puntos del globo. En primer lugar fue imitada por la Unión de Bibliófilos Norteamericanos, por iniciativa de Mr. Jorge Smith, que fuera gran bibliófilo y bibliógrafo californiano, con la colaboración de otros notables socios como Mr. James J. Nieto, de lengua castellana y gran coleccionista de libros de la materia. Poco a poco fue descendiendo, por desgracia, la calidad de sus publicaciones, quizá de acuerdo con los gustos y conocimientos en la materia de sus miembros, ya que el centro fundamental de su admiración era la persona y obra de Ernest Hemingway.

Mucho mayor interés y evidente categoría ha tenido la Unión de Bibliófilos Taurinos Franceses, cuya alma inicial fue el mismo “Paco Tolosa”, a quien se deben unas obras excelentes de carácter taurino y la que, sin duda ha de catalogarse como la principal obra sobre la historia de las fiestas de toros en la vecina nación. Sus múltiples ediciones de obras destinadas a los anales de las plazas de toros en ciudades del “midí” francés y continuadas después con otra serie de publicaciones interesantes, tales como la segunda edición de la hemeroteca taurina francesa, del mencionado Auguste Lafront, un diccionario de escritores taurinos franceses, obras biográficas de toreros españoles y franceses y un detallado estudio sobre la famosa ganadería de Miura, debida a la pluma del escri tor Mr. Darracq. También se vienen publicando por la misma una “Gazzete” semejante a nuestra “Gacetilla”, con numerosos trabajos de diversos escritores, periodistas y miembros de la U.B.T. francesa.

Por último no puede faltar mención a la Unión de Bibliófilos Taurinos de México. Alma y vida de ella, son los licenciados D. Luis y D. Humberto Ruiz Quiroz, con otros miembros como el también abogado D. Antonio Barrios Ramos, D. Salvador García Bolio, autor de interesantísimas bibliografías de obras mejicanas y hemeroteca del mismo país, D. Heriberto Lanfranchi, el arquitecto D. Arturo Combe Ayala, y D. Daniel Medina de la Serna, entre otros fundadores. Posteriormente han venido a sumarse otros miembros destacados, entre los que señalaríamos a los Dres. Humberto Montes Ramírez y Javier Ochoa Rivera, D. Carlos Lorenzo Hinzpeter, ingeniero, y un largo etcétera, junto con algunos socios extranjeros, entre los que, en la actualidad, se cuentan Mr. James J. Nieto, de New York, y los españoles D. Rafael Cabrera Bonet y D. José María Moreno Bermejo, todos destacados e importantes bibliófilos taurinos.

Como publicaciones de mayor interés de las editadas por ésta, podemos citar las siguientes: “Historia verdadera de la evolución del toreo” de José Alameda; “Mis libros de toros” de Antonio Barrios Ramos; “Bibliografía mexicana de la tauromaquia” de Salvador García Bolio; también de este mismo autor la “Gazeta de México, 1.722, 1.728‑1.742″ y “El periodismo taurino en México”; “Análisis y registro de las plazas de toros de México” por Miguel Luna Parra y Luis Ruiz Quiroz; “Plaza de México. Historia de una Cincuentona Monumental” de Daniel Medina de la Serna y Luis Ruiz Quiroz; “Libros, folletos y revistas”, de Luis Ruiz Quiroz; o “Tres décadas del toreo en México” por Rafael Solana “Verduguillo”. Especial importancia reviste la colección titulada “Lecturas taurinas”, habiendo completado hasta 58 folletos de carácter monográfico, siendo sus autores casi todos miembros de la U.B.T. mexicana.

Desde 1.985 hasta nuestros días, reaparece la labor editorial de la U.B.T. -sin duda un tanto aletargada desde el final de la primera etapa‑ con la publicación de la impresionante obra de Francisco López Izquierdo “Plazas de toros de la Puerta de Alcalá” en dos volúmenes -acompañados de un tercero de Índices-, que abarcan la historia de la tauromaquia en Madrid, a través de sus primitivas plazas de toros, en un periodo que va desde el año 1.739 al de 1.874, fruto de la concienzuda labor de investigación del autor.

A partir de ese momento se incorpora a la Unión el joven doctor D. Rafael Cabrera Bonet, que había hecho sus primeras armas de investigación y publicación de monografías de historia taurina -modestas en su apariencia pero de gran valor e interés- en la Asociación Juvenil Taurina Española, que desde sus comienzos contó con la ayuda y asistencia de D. Luis Fernández Salcedo.

Ya no se publicará la antigua “Gacetilla”, habiendo sido sustituida por “Papeles de Toros. Sus libros. Su historia”, que en número final de diez volúmenes han visto la luz a lo largo de estos últimos años. Estas obras están integradas por dos grandes secciones: “De mi cartapacio” que contiene los trabajos de Diego Ruiz Morales y “Un rincón de un archivo” destinada a los de Rafael Cabrera Bonet. Recogen una serie de artículos y monografías interesantes por el cúmulo de noticias que nos facilitan, de alto valor histórico. Me limitaré a señalar dos de ellos, muy concienzudos, donde se nos manifiesta, con datos suficientes, en uno que el autor de la “Tauromaquia” de Pepe Illo no fue don José de la Tixera, como se ha venido manteniendo, sino un gaditano, cuyo nombre se desconoce, y que el volumen publicado en Madrid en 1.804, con 30 láminas grabadas, no es la segunda edición del mencionado libro, sino otro distinto debido a la pluma, ese sí, del sevillano don José de la Tixera, que hace una entrada histórica, refrito de la carta de Nicolás Fernández de Moratín y un texto descriptivo aprovechando fragmentos de la “Tauromaquia” de Illo, pero con otra disposición de los mismos. La otra rectificación se refiere a la “Tauromaquia” de Francisco Montes “Paquiro”, cuya autoría se consideraba de don Santos López Pelegrín “Abenamar”, cuando en realidad había sido hija del médico gaditano don Manuel Rancés Hidalgo.

Entre los libros publicados desde el inicio de esta segunda etapa, nos parece necesario destacar los siguientes: “Los toros de Castellano”, en dos volúmenes, debidos a Dña. María Teresa Artigas y D. Rafael Cabrera Bonet. La obra contiene la reproducción de los 131 dibujos de toros, verdaderos retratos efectuados en los corrales de la Plaza de toros de Madrid por el artista madrileño Manuel Castellano, y que fueron lidiados en sus correspondientes festejos entre 1850 y 1855, ofreciendo la verdadera lámina verdadera del ganado bravo que se corría a mediados del siglo XIX.

Otra importante obra es “Los toros en la Plaza Mayor de Madrid. Documentos”, de Francisco López Izquierdo, prologada y revisada por el tantas veces mencionado Dr. Cabrera Bonet, así como en un segundo volumen los Índices del mismo. Es publicación interesantísima del autor, que ha investigado a fondo en los archivos madrileños, tanto el Municipal como el de la antigua Diputación, y de una dignidad semejante a “Plazas de toros de la Puerta de Alcalá”.

Junto a éstas, “Cádiz, origen del toreo a pie (1661‑1858)”, gracias al prestigioso Dr. D. Guillermo Boto Arnau, gaditano. Pese al título de la obra, en realidad se trata del papel jugado por la ciudad de Cádiz y sus toreros en la preparación y formalización de lo que hoy conocemos con el nombre de corrida de toros, lo que tiene lugar en la primera mitad del siglo XVIII. 

Por último, y dentro de las numerosas publicaciones que han visto la luz en los últimos años de esta segunda etapa de la Unión, merecen citarse los diferentes volúmenes que constituyen la colección de “Raros de Tauromaquia”, dedicados a reproducir de manera facsimilar libros de carácter poco frecuente y curiosos, que ofrecen diferentes enfoques sobre diversos aspectos de la fiesta nacional, siendo, si no las primeras, si algunas de las más antiguas obras conocidas de cada uno de los temas que se tocan en referencia a la tauromaquia.

La labor desarrollada en esta segunda etapa de la Unión de Bibliófilos Taurinos ha supuesto, hasta la fecha,  la edición de once libros, siete folletos y los citados diez volúmenes de “Papeles de Toros”.

Muchos, prácticamente todos, han sido o son los socios distinguidos de la Unión en esta segunda fase de su existencia. Muchos de ellos han realizado valiosas aportaciones a las letras o historia taurinas, bien a través de la propia Unión o bien a través de diferentes casas editoriales, cuya enumeración sería demasiado larga y prolija para estas escuetas páginas. El simple repaso de la lista de asociados, que figura al final de este mismo volumen, arrojará suficiente luz sobre el particular, aspecto sobre el cual la Unión como institución, se muestra enormemente orgullosa de poder contar con semejantes asociados. Aficionados, bibliófilos, escritores, historiadores, ensayistas, libreros, profesores en distintos ámbitos, todos de enorme valor profesional y muchos con importantes aportaciones a la tauromaquia, tienen cabida entre nuestras filas, de ahí que no nos sea posible destacar a alguno sin olvidarnos de otros muchos de su misma categoría tauromáquica. 

Por ello, y tras pedir perdón a aquel inocente (si es que hay alguno) que haya leído estas páginas, añoranza en gran parte de los ya cincuenta años de historia desde que, prácticamente, recibí, como joven postgraduado, el alta en la Unión de Bibliófilos Taurinos, con el número quince, le invito a que ojee el catálogo de sus publicaciones, detalladísimo, y comentado por el Dr. Rafael Cabrera Bonet, al que sigue el índice de las treinta “Gacetillas” de su primera etapa, en el que se señala, una por una, la totalidad de su contenido, y por último, si aun le quedan ánimos, examine la lista completa de los asociados desde el comienzo de su andar hasta estos dos primeros años del siglo XXI (y principios del tercer milenio).

 

Salvador Ferrer Irurzun.

Presidente de la U.B.T.